El proyecto Arqueológico Sicán se inició en 1978 bajo la dirección del profesor Izumi Shimada, y se constituyó en el primer proyecto de investigación tras décadas de huaqueo sistemático y a gran escala de los monumentos arqueológicos del Bosque de Pómac.
Los investigadores contaron desde un inicio con un equipo interdisciplinario e internacional de especialistas en química, geología, conservación de artefactos, antropología física, etnografía andina, etnohistoria, paliobotánica, zooarqueología, conservación de textiles y otros. A los profesionales peruanos se unieron otros de Estados Unidos, España Inglaterra, Alemania, Hungría y Japón.
El intenso trabajo arqueológico ha permitido establecer más de 100 fechados radiocarbónicos y una larga estratigrafía que se remonta de 1000 AC. hasta la época Colonial, siendo Batangrande la región arqueológica mejor fechada de los Andes.
El Proyecto Sicán contó con aportes económicos de la National Science Foundation, la National Geographic Society y la Universidad de Princeton, Harvard e Illinois, entre otras instituciones. El trabajo de campo y laboratorio fue financiado por la Tokyo Broadcasting System del Japón y otras entidades internacionales.
En 1991 el Proyecto Arqueológico Sicán suscribió un convenio científico y museográfico con el Museo de la Nación , mediante el cual se llevó acabo el análisis y la conservación del material encontrado en las diversas excavaciones.
Análisis osteológicos-dentales practicados a los personajes de élite enterrados en las tumbas Este y Oeste de la Huaca El Loro en Batangrande, ha determinado preliminarmente que la nobleza Sicán habría tenido interconexiones culturales y biológicas con la cultura Manteña de la costa sur central del Ecuador.
Llamó la atención de los investigadores del Proyecto Arqueológico Sicán la disposición de los enterramientos de la Tumba Oeste de la Huaca donde los especialistas ubicaron un entierro a 12 metros de profundidad con 18 mujeres repartidas en 12 fosas. Estas fosas se ubican seis a cada lado de la cámara central a tres metros de profundidad de este nivel donde se ubicó el personaje principal. Ubicados a ambos lados del entierro principal se hallaron dos nichos con una mujer en cada uno. Frente al personaje principal yacía enterrado un niño o adolescente.
Según los exámenes osteológico-dentales y los análisis comparativos de otras características físicas como deformaciones craneanas, patologías y traumas practicados a las mujeres se ha podido establecer que las ubicadas hacia el norte del entierro principal provienen de la zona del Ecuador, mientras que las de la izquierda poseen ascendencia Moche. De otro lado, estos mismos estudios determinaron cierta relación genética entre el personaje principal, las mujeres de los nichos laterales a éste y el niño, protagonistas del entierro central.
Ante este interesante contexto, los investigadores han hecho pruebas comparativas similares con los entierros de la Tumba Este de la Huaca El Loro encontrando igualmente relación de sangre entre los personajes principales de ambas tumbas, por lo que se presumía pertenecen al mismo linaje.
La similitud de procedencia entre los personajes de la Tumba Oeste y Este ha despertado el interés por buscar relaciones genéticas con los enterramientos del Complejo Arqueológico "El Brujo", Sipán y en Tumbas prehispánicas del Ecuador, de donde ya se tomaron muestras dentales para establecer con mayor certeza el origen y la procedencia de las castas o élites Sicán y su relación con la de otras culturas.
Otra de las hipótesis que manejan los investigadores es que cada una de las pirámides ubicadas en el Complejo Sicán sería además de recintos rituales lugares de enterramiento para una de las diversas castas, algo así como los que hoy conocemos como mausoleos.
Esto se sustenta en los estudios que se han realizado a través del uso de un radar de penetración de suelos cuyo objetivo final fue el de aclarar el rol que cumplían las dos tumbas de élite excavadas en Huaca Loro. El radar permitió reconocer una serie de pozos profundos colocados ordenadamente alrededor de la Huaca Loro, los cuales formarían parte de un cementerio de élite Sicán. En ese sentido, la construcción piramidal asentada sobre el cementerio representaría una lápida monumental para el mausoleo del ancestro fundador fallecido y para los miembros del linaje enterrado.
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